Mi Viaje en la Fotografía Macro Creativa
Hace algunos años, me embarqué en un proyecto de fotografía macro creativa llamado “Fungus Enlightening”. La idea era sencilla: iluminar setas y hongos del bosque para fotografiarlos de manera diferente, empleando las herramientas que tenía disponibles en ese momento.
Con el tiempo, comencé a investigar sobre lentes macro y descubrí que podrían llevar este proyecto a otro nivel. Fue entonces cuando decidí probar con una lente macro, sabiendo que este cambio abriría una nueva dimensión llena de posibilidades.
Mi Primera Experiencia con una Lente Macro
Por suerte, el equipo de Irix Lens me cedió su lente Irix 150mm F2.8 Dragonfly Macro, la única en su catálogo dedicada a esta disciplina. Para alguien como yo, acostumbrado a la fotografía de paisaje con grandes angulares, el mundo macro representaba un cambio radical.
Pasé de capturar amplios escenarios a centrarme en diminutos detalles. Fue un proceso lleno de retos, pero también de descubrimientos. Durante esos primeros meses:
- Di mis primeros pasos en macro creativa.
- Cometí errores, pero aprendí en cada sesión.
- Descubrí la importancia de la paciencia y el control de la luz.
- Experimenté con accesorios que nunca antes había usado.
Además, por aquel entonces escribí un artículo en mi blog sobre mis primeras experiencias en esta disciplina. Puedes leerlo aquí: Macro Aventuras.


Seguir Aprendiendo y Evolucionando
Tras devolver la lente, continué practicando esporádicamente gracias a que Laura, mi compañera de vida y aventuras fotográficas, se hizo con una Canon 100mm Macro IS USM. Esta lente me permitió seguir progresando, aunque con ciertas limitaciones:
- Al no tener una propia, debía compartirla, lo que dificultaba el flujo de trabajo.
- La macrofotografía requiere tiempo y paciencia, y las pausas para compartir equipo a veces complicaban la sesión.
A pesar de estos retos, esos años fueron esenciales para mejorar mi técnica y desarrollar nuevas ideas. Dejé de centrarme en la documentación pura y comencé a explorar un enfoque más artístico y creativo.
Volviendo al Irix 150mm F2.8 Dragonfly Macro
En otoño de 2024, el equipo de Irix Lens me envió de nuevo una unidad del Irix 150mm F2.8 Dragonfly Macro. Sin duda, fue una experiencia totalmente distinta: esta vez tenía más conocimiento, práctica y una visión más definida de lo que quería lograr.
Ahora, más que nunca, la fotografía macro creativa se ha convertido en mi espacio de experimentación y exploración. Iluminación, perspectivas y pequeños trucos se han transformado en mis herramientas para crear escenas únicas y superar los límites de mi imaginación.
Así que, vamos a ver que es lo que estoy tramando actualmente!
La Luz: El Secreto para Crear Micromundos
Controlando la Luz Natural
La luz es, sin duda, el elemento más importante en fotografía, y aprender a controlarla marca la diferencia entre una toma correcta y una increíble. En el mundo de la fotografía macro creativa, donde cada pequeño detalle cuenta, la luz no solo define el sujeto, sino que también establece la atmósfera de la imagen.
En mis primeros intentos trabajando con luz natural, dominarla fue un reto. Imagina tener todo el set preparado: la composición lista, el sujeto perfecto, el carril micrométrico dispuesto y cámara preparada para hacer la toma… y de repente, una nube cruza el cielo o un árbol deja de darme sombra y cambia toda la iluminación global. Esto me ocurrió más veces de las que me gustaría admitir, y en algunas de mis primeras sesiones, arruinó por completo varias fotos. Aunque podía intentar corregir el resultado en el post-procesado, nunca me convencía del todo.
Sin embargo, siempre he dicho que fallar es una de las mejores maneras de aprender. Cada error me dio la oportunidad de ajustar mi técnica y prestar mucha más atención a las condiciones de luz antes de comenzar. Asimismo, aprendí a observar dónde estaba colocado mi sujeto, la posición del sol y, sobre todo, a buscar elementos que pudieran servirme como control natural de la luz: un árbol cercano, una roca o incluso mi propio abrigo colocado estratégicamente para hacer sombra y mantener la luz constante. Estos trucos, aunque improvisados, fueron clave para empezar a controlar mejor las condiciones en exteriores.
Cabe mencionar que siempre realizo mis sesiones de macrofotografía en el campo, nunca en casa o en estudio. Para mí, gran parte del encanto de este tipo de fotografía es precisamente pasar tiempo en el bosque. Cada visita a una cascada o al bosque es una oportunidad para encontrar nuevos sujetos y capturarlos en su entorno natural. Y si puedo regresar a casa con una serie de fotografías de setas además de algunas tomas del paisaje, mejor que mejor!
Añadiendo Luz Artificial
Una vez que logré “controlar” la iluminación natural (o al menos, domarla en cierta medida), comencé a experimentar combinándola con pequeñas linternas y focos portátiles. Al principio los resultados fueron algo irregulares, pero poco a poco fui descubriendo el enorme potencial creativo de trabajar con luz artificial en mis fotografías macro.
La posibilidad de dirigir fuentes de luz hacia zonas específicas del sujeto abrió un abanico de nuevas posibilidades. Iluminar el himenio de una seta o resaltar las detalles de su superficie, por ejemplo, aumentaba el contraste de esas zonas y ayudaba a destacar las texturas, lo que aportaba mayor nitidez y profundidad a la imagen.
Pero lo más interesante de este proceso fue darme cuenta de que, al controlar de forma independiente la iluminación del sujeto y del fondo, podía crear efectos completamente distintos a los de la luz natural. Este enfoque me permitió “aislar” el elemento principal de la imagen, generando una sensación de separación que lo hacía destacar con mayor claridad.
Además, jugar con la luz y el desenfoque en primer plano añadió un toque más artístico y onírico a mis fotografías. Como ya dije, dejé atrás la mera documentación para adentrarme en un terreno mucho más narrativo y creativo, donde las imágenes comenzaron a contar pequeñas historias en lugar de ser simples capturas de detalles.
Enfoques y Desenfoques: La Dualidad de la Fotografía Macro Creativa
Uno de los aspectos más interesantes en los que he trabajado últimamente es el uso creativo del desenfoque para generar atmósferas oníricas y dar a mis imágenes un toque de fantasía. Aquí, el límite es siempre la imaginación. Jugar con el desenfoque y dejar que fluya la creatividad permite construir escenarios mágicos y etéreos, donde el sujeto parece surgir de la nada.

Utilizar desenfoques en primer plano ayuda a focalizar aún más la atención en el sujeto, mientras que el fondo se convierte en un lienzo suave y difuso que lo enmarca. Al iluminar de forma estratégica tanto el sujeto como el fondo, se pueden crear contrastes que aumentan la sensación de profundidad y dramatismo. Por ejemplo, mantener el fondo en sombra mientras el sujeto está iluminado hace que este último resalte con más fuerza.
Focus Stacking: Ampliando el Enfoque
El juego con los desenfoques contrasta directamente con el proceso técnico de apilado de foco (Focus Stacking), una técnica fundamental en la macrofotografía para conseguir imágenes nítidas y detalladas. Las lentes macro tienen desempeño un tanto particular si las comparamos con lentes convencionales, incluso a aperturas similares. Esto es derivado de que nos permiten acercarnos muchísimo más a nuestro sujeto y, esta distancia mínima de enfoque más reducida es la que causa que una toma a una determinada apertura mantendrá en foco un área más reducida que la misma toma con una lente estándar a esa misma apertura.
Por esta razón, una vez que he seleccionado el sujeto, configurado la iluminación y ajustado los elementos de la composición, llega el momento de calibrar el carril micrométrico. Esta herramienta es esencial para tomar las diferentes capturas necesarias para el apilado. Comienzo enfocando uno de los extremos del sujeto y, mediante pequeños desplazamientos del carril, tomo varias fotografías que posteriormente se apilarán en el post-procesado. De esta manera, nuestro sujeto estará completamente nítido de principio a fin. En estos momentos estoy empleando el Irix Macro Rail 180.
En cuanto al software, hace unos años utilizaba Helicon Focus, una herramienta muy popular entre los fotógrafos macro. Sin embargo, con las últimas actualizaciones de Adobe Photoshop y el uso del Panel Tony Kuyper, he empezado a decantarme por este último algunas veces. El flujo de trabajo ha mejorado y me permite integrar el apilado de foco directamente en mi proceso habitual de edición, lo que facilita bastante las cosas.
El Equilibrio Perfecto: Fusionando Luz Natural y Artificial
Como ya comenté anteriormente, una vez localizado un sujeto, es fundamental analizar el entorno y todos los elementos que lo rodean. Cada pequeño detalle puede influir en nuestras tomas: la dirección de la luz natural, las sombras proyectadas por ramas cercanas o incluso la textura del suelo. Esta observación inicial es clave para controlar la luz ambiente y crear una base sólida sobre la que trabajar.
Una vez que los elementos naturales están bajo control (al menos hasta donde la naturaleza permite), llega el momento de definir el esquema de iluminación que quiero aplicar para resaltar los aspectos más interesantes del sujeto.
En la imagen (Ethereal Duet), la luz natural iluminaba suavemente el fondo, creando una atmósfera difusa que ayudaba a separar el sujeto del entorno. Aprovechando esa base, decidí añadir iluminación artificial de manera selectiva: enfoqué una luz suave sobre el himenio y un pequeño toque también sobre el sombrero, siguiendo la dirección de la luz natural.
Este juego de iluminación generó un interesante contraste entre el sujeto y el fondo, creando una sensación de profundidad y volumen. Además, el fondo iluminado de manera natural ayudó a aislar visualmente el sujeto, mientras que las sombras proyectadas sobre el musgo añadieron textura y dramatismo a la escena.

Por otro lado, también aproveché este musgo en primer plano para crear un desenfoque suave que diera cierto toque onírico a la composición.
Además, opté por trabajar con tonos cálidos, que aportan una sensación acogedora y era lo que me pedía la composición. La combinación de luces naturales y artificiales me permitió resaltar detalles que habrían pasado desapercibidos.
Creatividad en el Campo: Nuevas Técnicas
Aquí es donde realmente comienza la magia y donde la creatividad se convierte en el motor principal de cada toma. Es el momento de dejar a un lado la mera documentación y empezar a jugar con la luz, los colores y los pequeños detalles que pueden transformar una imagen en algo casi irreal.
Uno de los recursos que más me ha fascinado en este proceso es la incorporación de elementos que generen flares o brillos de manera controlada. Estos destellos inesperados pueden aportar un toque de luz sutil pero impactante, creando reflejos y halos que enriquecen la composición y refuerzan esa atmósfera etérea que busco transmitir.

La clave está en usarlos con intención: un pequeño haz de luz que se cuela por una esquina o un reflejo suave sobre elementos colocados en el fondo puede convertirse en el detalle que eleva la imagen a otro nivel. Por ejemplo, se puede dar un paso más allá al aislar aún más el sujeto respecto al fondo mediante la combinación de tonos cálidos en el área principal y sombras más profundas detrás. Este juego de contrastes no solo resalta el sujeto, sino que crea un ambiente envolvente que invita a soñar.
Aquí os dejo algunos ejemplos donde he experimentado con estos efectos, combinando diferentes tipos de iluminación y explorando paletas de colores que refuerzan la sensación de fantasía. En cada imagen, intento que el sujeto se convierta en el protagonista absoluto, emergiendo de un entorno que parece sacado de otro mundo.


Post-Procesado Creativo: Potenciar la Magia gracias al Software
Post-Procesado en la Fotografía Macro
El post-procesado es, sin duda, una de las fases más importantes en la fotografía macro creativa, especialmente cuando se busca transmitir sensaciones más allá de lo puramente documental. En esta etapa, toda la creatividad desplegada en el campo cobra una nueva dimensión. Cada pequeño detalle se puede pulir hasta alcanzar el resultado deseado.
Dedicar tiempo a trabajar cada imagen en el ordenador permite realzar la atmósfera y la intención que se construyó durante la sesión. El objetivo no es corregir errores, sino potenciar lo que ya está presente en la toma: mejorar luces, acentuar texturas o incluso darle un enfoque más artístico y onírico.
Mi Flujo de Trabajo en el Post-Procesado
Para mantener un equilibrio entre técnica y creatividad, sigo un proceso estructurado que me permite obtener resultados que deseo:
1. Revelado básico de la imagen
Antes de entrar en detalles avanzados, realizo ajustes iniciales en:
- Exposición y contraste para equilibrar la luz.
- Balance de blancos para definir la temperatura de color adecuada.
- Correcciones básicas para eliminar pequeños defectos.
2. Apilado de enfoque (Focus Stacking)
Las lentes macro tienen una profundidad de campo reducida. Para lograr una imagen completamente nítida, combino varias fotografías con diferentes puntos de enfoque, obteniendo un resultado que sería imposible en una sola toma (salvo cerrando muchísimo el diafragma lo que afectaría a la nitidez).
3. Procesado de la imagen apilada
Aquí es donde se define el estilo final de la fotografía:
- Direccionalidad de la luz: refuerzo la iluminación natural para potenciar la atmósfera.
- Dodge & Burn: aclaro y oscurezco zonas estratégicas para añadir volumen y profundidad.
- Nik Collection Color Efex: aplico mis propios presets para darle un toque personal a la imagen.
- Efecto Orton: suavizo ciertas áreas para lograr un halo etéreo y un ambiente más mágico.
- Ajustes finales: niveles, curvas y detalles adicionales para pulir la composición.
El Post-Procesado Como Extensión de la Fotografía
Este proceso es completamente personal y depende tanto del estilo de cada fotógrafo como de la propia toma. No todas las imágenes requieren la misma edición: algunas piden un enfoque más sutil, mientras que otras necesitan una edición más intensa para resaltar su potencial.
En definitiva, el post-procesado debe realzar la fotografía, no salvarla. Una toma bien trabajada desde el campo facilita que la edición en el ordenador no sea un intento de corregir errores, sino una oportunidad para llevar la imagen al siguiente nivel.
Llega la Primavera: Nuevos Sujetos
Aunque las setas han sido, sin duda, las protagonistas de mi viaje en la fotografía macro creativa, esta primavera decidí salir de mi zona de confort y atreverme con algo distinto. La llegada de los primeros brotes y colores de la temporada me inspiró a experimentar con nuevos sujetos que, hasta ahora, había dejado un poco de lado: las flores.
Comencé a hacer algunas pruebas con flores que tenía en casa pese a que prefiero siempre estar en la naturaleza. De hecho, creo que esta es la primera vez que comparto una fotografía hecha en mi propio hogar, un espacio que nunca había considerado como terreno fértil para este tipo de fotografía. Uno de los resultados más curiosos de esta exploración es la imagen de una planta carnívora, cuya estructura y textura me ofrecieron un desafío tan interesante como inesperado. Incluso se puede apreciar el insecto que tenía en su interior y del que estaba alimentándose.

Además, también he querido llevar esta experimentación al campo, acercándome a capturar la esencia de las flores silvestres en su entorno natural. Aunque esta serie está todavía en proceso y queda mucho por explorar, quería incluir estas primeras imágenes aquí, como un pequeño avance de lo que podría convertirse en una nueva línea de trabajo para futuras aventuras macro.


Conclusión: La Fotografía Macro Como Espacio Creativo
La fotografía macro creativa es mucho más que capturar pequeños detalles: es una forma de experimentar, de jugar con la luz, el desenfoque y la composición para construir imágenes con un sello personal. Cada sesión es una oportunidad para descubrir nuevas perspectivas y transformar lo cotidiano en algo extraordinario.
Más allá de la técnica, lo realmente importante es la visión creativa que ponemos en cada toma. No se trata solo de documentar, sino de contar historias, de transmitir emociones y sumergir al espectador en mundos diminutos pero llenos de magia.
Al final, lo que hace única a cada imagen no es el equipo ni la perfección técnica, sino la capacidad de ver más allá de lo evidente y llevar la imaginación hasta el límite. Y en ese camino, el post-procesado es la última herramienta para dar vida a la escena que soñamos.
Por eso, la fotografía macro no es solo una disciplina, sino un viaje. Un viaje que nos invita a detenernos, observar con otros ojos y descubrir la belleza oculta en los rincones más inesperados. Cada pequeño sujeto es un universo por explorar, y cada imagen, una oportunidad para crear algo único.
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